Un cachete a tiempo lo arregla todo

“Un cachete a tiempo lo arregla todo”, “A mi me educaron así y mira qué bien he salido”, “Así aprenden a respetarte”. Estas y otras frases son las que he oído a lo largo de estos años dando cursos para padres y conferencias sobre educación.

Lo que más me sorprendió el primer día que hablamos sobre el castigo físico en una charla fue que lo que yo me esperaba es que todo el mundo viese obvio que pegar no es educar pero el 90% de los padres que estaban allí en ese momento me justificaron que era necesario dar un cachete de vez en cuando.

Nadie es un mal padre o una mala madre por haber dado un cachete en un momento de nervios pero debemos ser muy conscientes de que esa reacción no enseña nada a nuestro hijo y que no debe convertirse en un hábito. Simplemente es una descarga de nervios o rabia por nuestra parte.

Vamos a ver si es posible evitarlo.

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Muchos padres están dando un cachete a la vez que dicen “¡No le pegues a tu hermano!” incluso conocí un padre que lo llamaba “cachete terapéutico” como algo positivo.

Lo único que provoca este tipo de reacciones en nuestros hijos es primero ira y miedo hacia nosotros, no respeto y segundo la experiencia de que la agresión es válida y puede utilizarse para solucionar un conflicto. Los niños que son castigados físicamente en casa, pegan más en el colegio y tienen más problemas de relación social. Y por último, no logramos desarrollar la capacidad de reflexión y habilidades de resolución de conflictos. Si un niño obedece por miedo al castigo físico, cuando no estemos delante no obedecerá, en cambio si le enseñamos a razonar desarrollará conciencia y actuará de forma correcta aunque no estemos con él.

Pegar a un niño es un abuso de fuerza y autoridad

Cuando un adulto pega a su hijo no se plantea que eso sea un abuso, es una palabra muy fuerte para describir esa reacción que muchos padres consideran justificada o incluso necesaria pero lo cierto es que sí lo es. Cuando pegamos a un niño, no estamos en igualdad de condiciones, ni físicas , ni psicológicas, ellos no pueden defenderse ante alguien de nuestro tamaño o autoridad. Si un extraño le hiciese algo así a nuestro hijo, nos levantaríamos en armas pero lo cierto es que es igual o más grave cuando el que te lo hace es quién se supone que debe protegerte.

FOTO CASTIGO FISICO

¿Existe otra opción diferente?

Cuando tienes niños pequeños sabes que el autocontrol en ciertas situaciones no es fácil : una rabieta en el autobús, un tirón de pelo a su hermano, no querer vestirse por la mañana, romper algo caro,… muchas veces la prisa y el ritmo de vida hace que nuestra paciencia no sea óptima pero son lo que más queremos en el mundo y aún enfadados debemos demostrárselo. Esto no quiere decir que les sigamos dando muestras de afecto cuando se porten mal peró sí se puede ser firme sin necesidad de que experimenten nuestra rabia en ese momento.

Podemos probar:

1.Antes de cualquier reacción agresiva o grito intenta calmarte (No es fácil, de verdad que lo sé). Métete en una habitación y grita, respira hondo,…

2.Piensa que tu eres el adulto y tienes la capacidad de razonar sin perder el control.

3.Habla con tu hijo sobre lo que te hace sentir su comportamiento (Dependiendo de la edad) y qué es lo que te molesta (¡Sé concreto! , los niños no entienden lo que es “portarse mal”)

4. Pacta y acuerda consecuencias para su comportamiento (Retirada de privilegios, tiempo fuera,…)

5.No avises 30 veces antes de actuar. Hazlo una vez y a la siguiente reacciona firme pero con control, cada vez que avisas es directamente proporcional a una pérdida extra de paciencia. No esperes a estar al límite, aplica la consecuencia cuando aún estás calmado.

6.Evita los insultos y ataca la conducta, no al niño (“Hoy no has sabido compartir con tu hermano” en lugar de “No eres un buen hermano”.)

A lo largo de nuestra vida como padres nos vamos a enfrentar a momentos y situaciones muy estresantes y en las que no sabremos cómo actuar pero si ya con 3 o 4 años no encontramos una opción diferente a la bofetada o el cachete debemos plantearnos qué haremos cuando sea adolescente y se comporte mal. Somos lo más importante en sus vidas y se merecen que hagamos el esfuerzo de romper el “cliché” de que los niños que crecen sin castigo físico no aprenden a respetar a sus padres y a seguir normas sin dificultades.

Aquó os dejo un video interesante sobre el tema


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