¡Jugamos con guisantes!

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Aunque son infinitas las actividades y los materiales que podemos presentar a nuestros alumnos para el juego sensorial, he decidido compartir esta por la simplicidad de su preparación y la cantidad de habilidades que su desarrollo implica. ¡Por no mencionar cómo disfrutan los niños con ella!

Para su realización necesitaremos: vainas crudas de guisantes (con los guisantes correspondientes en su interior), bandejas grandes, cucharas de distintos tipos y tamaños, tazas, jarras, cuencos u otros recipientes. Un consejo, si utilizáis recipientes metálicos veréis como disfrutan con el sonido que producen los guisantes cayendo sobre el metal.

Llevé a cabo esta actividad con niños de 1 a 2 años, siempre bajo supervisión para evitar ingestas accidentales o posibles ahogos de los niños.
La primera parte de la actividad consistía en que mis niños usaran sus dedos para abrir las vainas y sacar los guisantes, ponerlos en las bandejas y así poder manipularlos a su antojo.

Para la segunda parte, una vez desgranados y manipulados los guisantes, utilizaron las cucharas y los diferentes utensilios presentados para hacer trasvases y jugar con los guisantes libremente, pasándolos de un recipiente a otro.

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Pasar elementos de una jarra a una taza, recogerlo con una cuchara, verterlo en otros recipientes…parecen actividades simples y cotidianas, pero a los niños les encanta realizarlas una y otra vez. Se divierten y a la vez les está ayudando a mejorar su control muscular.
Tendemos a considerar actividades como esta como un simple entretenimiento, cuando en realidad son una fuente inagotable de beneficios para nuestros alumnos.

A través de este juego sensorial los niños no sólo se lo pasan en grande, sino que estamos favoreciendo el desarrollo de distintas e importantísimas habilidades como son la motricidad fina, la percepción visual, la coordinación bilateral, la confianza en si mismos…

Este ejercicio es también la práctica perfecta para prepararlos para tareas del mundo real; como verter bebidas con una jarra o perfeccionar el control de la cuchara durante la alimentación.

Por no mencionar la enorme emoción y satisfacción que sentirán nuestros niños si les permitimos servir el agua durante la comida, aumentando y fortaleciendo así la confianza en si mismos.

¡En definitiva, una actividad fácil y completísima que les fascinará!

También podéis adaptar esta actividad a otras edades sustituyendo los guisantes por otros materiales como bolas de distintos tamaños, mazorcas de maíz, arena, arroz, harina, pompones…en función de lo distintos grados de control muscular de los alumnos.

¡Así que imaginación al poder y a disfrutar más que nunca con los guisantes!

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1 comentario
  1. ¡Qué manera más divertida de hacer la cena!
    Lo probaré
    ¡Gracias!

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